jueves, 2 de marzo de 2017

Journey to the center of the business

John P. Jander es un profesor de secundaria que en 2013 decidió abandonar las aulas para aplicar sus experiencias como profesor innovador de 3o de la ESO al mundo empresarial, con asombroso éxito. Sus extravagantes recetas neuroeducativas para cambiar el mundo de la empresa han llamado la atención de las más prestigiosas universidades, las más selectas escuelas de negocio y los ministerios fiscales de (al menos) tres países diferentes. Ahora publica libro, "Ni puta idea tenéis", y hemos aprovechado para hacerle algunas preguntas.

 Pregunta: ¿Por qué es importante tener en cuenta los hallazgos de la neuroeducación para transformar la forma de trabajar en la empresa?

 Respuesta: Déjeme que le cuente una anécdota: una vez, me encontré un sexador de pollos que no dejaba de quejarse amargamente de lo dura y exigente que era su jornada, lo escaso de su paga y lo despótico de los modos de su jefe. Mirándole a los ojos, sin decir nada, me saqué una sandía del bolsillo y la corté en forma cuadrada. Muy serio, me preguntó si yo cobraba por eso y le contesté que sí. Con este sencillo ejercicio, su percepción del mundo laboral cambió sustancialmente. Aquel trabajador quejoso es hoy un exitoso pedagogo y neuroeducador, que se gana estupendamente la vida dando charlas, conferencias y en general metiéndose en los asuntos de los demás.

 P: Tremendo.

 R: Verá, el mundo de la empresa no ha cambiado en lo sustancial en los últimos cinco millones de años. Las empresas se dedican, ahora como entonces, a ganar dinero. Si sustituyésemos a cualquier empresario moderno por, digamos, un Australopithecus medianamente espabilado, pocos trabajadores notarían la diferencia. La empresa "tradicional" es piramidal y autocrática. Todos conocemos cómo funciona y se organiza, pero lo explicaré por si nos lee algún iletrado. Habitualmente, el jefe o gerente pasea arriba y abajo por el pasillo central haciendo restallar con fuerza su látigo, mientras los trabajadores, abrumados bajo el peso de sus cadenas, tratan de remar al unísono, ayudados por el rítmico sonido del tambor que maneja el vicepresidente de operaciones. El hedor de sus deposiciones lo impregna todo. Y los trabajadores tampoco huelen a rosas precisamente.

 Los expertos en neuroeducación estamos todos de acuerdo en que el sistema productivo en sus actuales términos es muy contraproducente para la moral del trabajador y, por tanto, para su rendimiento. Ya sé que cualquier imbécil puede darse cuenta de esto, pero nosotros nos damos cuenta mejor: somos expertos neuroeducativos, ¿comprende?

 P: Es muy interesante. ¿Cuáles son las certezas que ya se pueden aplicar?

 R: Tradicionalmente las empresas se han organizado alrededor de las tareas. Horarios, jornadas, funciones, procedimientos. Esto es claramente un error: la empresa del siglo XXI tiene que girar 360 grados y poner al trabajador en el centro del proceso de producción. No debe ser el trabajador el que se adapte al sistema de trabajo, sino al revés. El trabajador debe ir descubriendo poco a poco en qué consiste su trabajo. No debemos suministrarle manuales de operaciones, sino problemas por resolver. Nada de descripciones de puestos: recursos ilimitados y libertad creativa absoluta. Nada, por supuesto, de objetivos de ventas o de producción. Cada trabajador es especial y debe seguir su propio ritmo. ¡Sólo así será capaz de dar lo mejor de sí mismo!

 P: ¿Cuál es a su juicio el principal cambio que debe afrontar el sistema productivo actual?

 R: El jefe debe abandonar su rol autoritario, transformarse en jefe innovador y enfocarse en la tarea de que los trabajadores exploten de forma total sus talentos y potencialidades. Al trabajador del siglo XXI se le debe permitir diseñar su propia jornada y su propio horario y escoger aquellas actividades por las que se sienta más atraído y en las que será, sin duda, más productivo, alcanzando así la excelencia. 

P: ¿Qué estrategias puede utilizar el director, el gerente, para alimentar esa excelencia? 

 R: El rol actual del trabajador es poco proactivo y, desde luego, nada motivador. Es, por supuesto, culpa de la dirección. El jefe, en lugar de asignar tareas o tomar decisiones, deberá actuar más bien como un acompañante del trabajador. Deberá poner los medios para que el trabajador aprenda a aprender a trabajar. En este sentido me permito señalar algunas estrategias de éxito indiscutible en este campo: el Visual Working (imaginar que uno trabaja) y el Design Working (imaginar que uno imagina que trabaja). El Scroting, campo en el que soy, modestamente, una autoridad mundial, también lo va a petar muy fuerte. Ah, y los mandalas. En neuroeducación, los mandalas son como el negro en la ropa: van bien con todo. 

 P: Pero, oiga, ¿y el salario? 

 R: ¡Me encanta que me haga esa pregunta! La fijación del salario por parte del jefe es también una práctica obsoleta. La absurda idea de ligar el salario a la productividad proviene del siglo XIX, cuando las empresas contrataban a los trabajadores para que hiciesen... ¡cosas! ¡Con su esfuerzo! ¡Increíble! Hoy día hay que apostar por la autosalarización (el trabajador se pone su propio sueldo) y la cosalarización (los trabajadores acuerdan entre ellos lo que consideran que se les debe pagar). No duden que la moral del trabajador y (probablemente) su productividad se dispararan hasta las nubes y más allá. Esto puedo garantizarlo personalmente*.


*NO se garantiza.

(Jajaja, este Profejander, qué cosas tiene... sí, sí...


...vosotros no corráis, no...) 

lunes, 20 de febrero de 2017

Dos siglos no son nada

El cerebro humano no ha cambiado en los últimos 15.000 años; podríamos tener a un niño del paleolítico inferior en un colegio y el maestro no darse cuenta. La educación tampoco ha cambiado en los últimos 200 años y ya disponemos de algunas evidencias que hacen urgente esa transformación. 
Francisco Mora, doctor en Medicina y Neurociencia. 
Entrevista publicada en El País


Enseñanza tradicional 1816
Ahí los tiene. Treinta y cinco niños. Tenga una tiza y una vara. Tiene usted cinco años para que aprendan las letras y las cuentas. Y si no, no se preocupe, que aún servirán pal campo.

Enseñanza moderna 2016
Ahí tiene. Ciento sesenta niños repartidos en siete grupos-clase de entre veinticinco y cuarenta alumnos. Deberá usted dotarles de una amplísima variedad de conocimientos que incluyen lenguas (2 o más), literatura, matemáticas, física, química, biología, geología, historia, sociología, economía, historia del arte, geografía y algunas otras disciplinas, con la finalidad última de convertirlos en ciudadanos competentes, críticos con la sociedad en la que viven y dispuestos a cambiarla. 
Éstos son los currículum de las materias. Asegúrese de trabajarlos íntegramente, pues TODO es importante. Para asegurarnos de que efectivamente trabaja usted todos los contenidos, deberá usted programar por escrito la secuencia y temporalización de dichos contenidos, los recursos y estrategias metodológicas que utilizará en cada sesión y explicitar los criterios de evaluación generales y particulares que aplicará durante el curso. Evidentemente, todo lo anterior debe estar sujeto a constante revisión crítica por su parte, revisión de la cual también deberá conservarse registro escrito. Consideramos TAN importante esta tarea que mantendremos un cuerpo de inspectores consagrado a la sola tarea de comprobar que ha redactado usted todo ese material en la forma correcta. Su centro afrontará también periódicas auditorías de calidad que, esencialmente, revisarán los mismos registros. 
Recuerde que no está solo en la a veces ingrata tarea de educar. Todo un cuerpo de legisladores trabaja a fin y efecto de consensuar entre todas las fuerzas políticas un marco legal estable en el que desarrollar su trabajo. Puedo avanzarle que el último marco legal estable, que data de hace tan pocos años que aún no está completamente desplegado, (y ya veremos si lo desplegamos o no o ninguna de las anteriores) será sustituido en breve por otro marco legal todavía más estable si cabe. Es responsabilidad suya, por supuesto, adaptar sus programaciones, contenidos y metodologías con la máxima premura a dichos marcos estables.
Deberá usted trabajar los contenidos desde diferentes aproximaciones metodológicas, puesto que, y esto es muy importante, el alumno no debe, repetimos, no debe aburrirse. Le aconsejamos que evite, por lo tanto, enfoques anticuados como explicar un contenido y pretender que el alumno lo memorice, o encargar tareas para realizar fuera del recinto escolar (a menos que tengan un nombre chulo, tipo flipped teaching o similar). Los alumnos deben aprender haciendo. Aplique flipped learning, coaching, design thinking, art thinking, practique el emprendizaje, el mindfulness, el trabajo por proyectos, el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje basado en mandalas, el aprendizaje basado en huevos duros. Aproveche los últimos hallazgos, neuroeducativos, desaprenda y reaprenda constantemente, empodere a sus alumnos. Y no olvide, por supuesto, incluir detalladamente todas estas actividades en su programación. Y revisarlas después.
Gestionará usted sus grupos-clase de manera proactiva, liderando el proceso de aprendizaje, generando sinergias y al mismo tiempo estableciendo estrechas relaciones maestro-alumno con cada uno de sus ciento sesenta chicos. Esperamos de usted que mantenga el orden y registre escrupulosamente retrasos y faltas de asistencia, a los que dará curso inmediatamente al tutor correspondiente del grupo-clase según el protocolo establecido. Documentará usted por triplicado cada indisciplina, cada móvil retirado y, evidentemente, cada agresión recibida o presenciada, de palabra o de obra. No dude de que siempre hallará el apoyo explícito y sin fisuras tanto de dirección como de la Inspección Educativa. Piense, sin embargo, que no dejan de ser chavales haciendo chiquilladas sin mala intención. 
Recuerde la imperativa necesidad de prestar atención personalizada a cada uno de los chicos, porque todos y cada uno de ellos son únicos y especiales. Habrá de estar vigilante ante posibles problemáticas de acoso, violencia escolar y trastornos psicológicos y/o psiquiátricos. Redactará usted tantos planes individualizados como sea necesario para garantizar el inalienable derecho del alumno a recibir una educación personalizada y de calidad. Creemos en la escuela inclusiva, de manera que confiamos en que en cada caso sabrá usted tomar las medidas oportunas para solventar y resolver de manera efectiva y a satisfacción de todas las partes los antedichos problemas. Recuerde que es tan imperativo que preste usted la debida atención a la diversidad como que mantenga unos elevados estándares de exigencia entre el alumnado. En sus manos lo dejamos.  
Deberá asimismo luchar por la implicación de las familias en el proceso educativo. Atenderá con premura sus demandas, dará cuenta a petición de cualesquiera actividad que realice y estará usted preparado para justificar -documentalmente por supuesto-cualquier nota, calificación, apostilla o simple observación verbal realizada en cualquier contexto en el interior del recinto escolar. Aunque los deberes no están explícitamente prohibidos, nos vemos en la necesidad de comunicarle que creemos constituyen una practica caduca, discriminatoria y característica de un modelo educativo periclitado que subvierte la idílica paz de la vida doméstica, destruyendo las relaciones y en última instancia la institución familiar. Pero, por supuesto, es su decisión. 
Promoverá con el ejemplo el uso de las nuevas tecnologías. Se mantendrá al tanto de y creará contenidos de todo tipo para las diversas aplicaciones o plataformas cuyo uso caracteriza al profesor innovador. Mantendrá actualizado el blog de aula, vigilará el grado de cumplimiento de los objetivos propuestos en los portafolios digitales de sus alumnos, revisará, escogerá o grabará, editará y publicará vídeos en EDPuzzle; generará cuestionarios interactivos en KAHOOT; gestionará el Moodle de la materia poniendo a disposición del alumnado apuntes, presentaciones, lecturas, esquemas, glosarios, ejercicios y solucionarios. No olvide tampoco fotografiar y dejar en las redes imperecedero testimonio digital de su quehacer diario, en Twitter e Instagram, como mínimo. 
Será necesario que actúe permanentemente coordinado con el resto de profesores de su materia, de su departamento, de sus diferentes grupos-aula y de su etapa. A tal efecto, se le proporcionará un calendario de reuniones. Trataremos de que la mayoría de ellas transcurran en su horario laboral, pero comprenderá que no podemos garantizarlo; la gestión de un centro es una tarea muy complicada y todos debemos hacer sacrificios. 
Respecto de la evaluación, le rogamos que abandone enfoques simples e imperfectos, como por ejemplo tratar de averiguar lo que ha aprendido el alumno mediante el muy pedestre procedimiento de preguntarle al alumno al final del trimestre qué es lo que ha aprendido. La evaluación debe ser un proceso continuo, y no debe centrarse únicamente en el resultado, sino también en el proceso, y no debe medir solamente conocimientos sino también habilidades personales, actitudes, la evolución del alumno y/o la posibilidad de que el padre del alumno posea un bar o un secadero de jamones. Redactará usted, por tanto, tantos sistemas y ítems evaluables, rúbricas, promedios y ponderaciones como sea necesario para caracterizar lo más ampliamente posible el progreso individual de cada estudiante. 
Por supuesto, esperamos de usted que se forme permanentemente en el conjunto de habilidades, técnicas, y destrezas necesarias para el trabajo. Dispone usted de una amplia oferta de cursos de las más variadas disciplinas que seguro le serán de utilidad: coaching, mindfulness, yoga, mandalas y papiroflexia creativa son sólo algunas de las opciones que le ofrecemos. No olvide subir a las redes un selfie con todos sus compañeros de cursillo. Sientase libre también de participar (en su tiempo libre por supuesto) en tantos MOOC's como considere necesario. Son una opción muy ventajosa, dados los ajustes que ha sufrido en los últimos tiempos la partida de formación del profesorado.
Ya ve usted, querido profesor, que es una tarea difícil la que tiene ante sí. Tan difícil, que es más que posible que en algún momento se sienta abrumado por lo ciclópeo de dicha tarea. No se preocupe. Gozará de los valiosísimos consejos que le procurarán una larga lista de pedagogos, economistas, empresarios, periodistas, psicólogos, poceros, artistas y psico-magos, que no dejarán de señalarle tanto los evidentes errores que con toda seguridad irá usted cometiendo, como las más prácticas soluciones en cada caso.
Dispone usted, con suerte, de setenta y pocas horas lectivas con cada grupo-clase. Ánimo, y no se queje. 
Que tiene usted muchas vacaciones, granuja.